YO DIGO: ¿CÓMO ES CUBRIR UNA RED BULL? I Parte 2

El segundo día fue, sin lugar a ningún tipo de duda, mucho mejor que el primero. Con una regional más intensa, competidores enchufados y sorpresas considerables, cubrirla fue todo un hito.

 

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La segunda cobertura iniciaría más temprano. Mucho más temprano. Plantados desde las tres de la tarde afuera de Niceto, no queríamos perdernos detalles. Queríamos ver cómo era una Red Bull desde su génesis físico. Para nuestra sorpresa, el nacimiento de la segunda regional de Buenos Aires 2018 ya había iniciado.

Al llegar, lo primero que vimos fue una fila breve. Aquellos que se querían asegurar un buen lugar ya estaban formados. Más cerca de la entrada estaban Jea y Katra, conversando con conocidos. Buscamos un buen lugar para observar todo y esperamos. Fueron llegando tanto figuras conocidas como los protagonistas del día: Klan con su grupo, Tink con sus hermanas, Shair, Juan Medina, Cacha junto a Beelze, Nacho y Tuqu, entre otros. La pareja del oeste fue la más asediada por los fanáticos, mientras que ellos siempre respondieron con un abrazo y un saludo.

El mecanismo era simple. El protagonista llegaba y aparecía un hombre fornido, de anteojos y auricular en su oreja para guiarlos hacia adentro: Tomás Salto. Tomás es, en resumidas cuentas, uno de los principales organizadores de Red Bull Batalla de los Gallos, trabajando lejos de los flashes y los fanáticos que rodean a la madre de las competencias. Iba de un lado a otro, miraba su celular, atendía llamadas y las hacía, estando atrás de cada detalle y cada participante. Cada movimiento suyo era eficaz y medido, uno de esos sujetos que no dejan punta sin cortar. A medida que los gallos iban entrando al corral respiraba más tranquilo y empezaba a sonreír con más frecuencia. 

El ambiente afuera era bastante relajado a pocos minutos de ingresar: Beelze y Juan Medina improvisaban al compás del beatbox de un fanático, había cyphers cada veinte metros y los trabajadores de Red Bull y la sala preparaban todo con eficacia y tranquilidad. Aprovechamos el momento para entrevistar a Beelze y coordinar lo que serían sus comentarios durante la batalla. Él nos comentó que veía a Cacha, Klan y Nacho como los posibles clasificados, y que se sentía fuerte para lo que venga (sea evento o votación) en el “último hombre”.

Entramos al evento y nos ubicamos entre las primeras filas. Queríamos palpar cómo se sentía entre el público, qué se comentaba, y tantear la opinión general para con los freestylers de la jornada. Las conclusiones eran claras: Cacha y Nacho eran los favoritos de la gente. El de Lobería, encima, saldría en la primera batalla, por lo que todo estallaría en cuanto Zone suelte el primer beat.

Y estalló. Luego de la presentación a cargo del Misionero y los primeros bajos, Cacha abrió la segunda semifinal de Buenos Aires. A pura puesta en escena le ganó a Ajax y se llevó al público para lo que restaría de la noche. Por su parte, Nacho no tuvo el mejor arranque pero pasó justamente, Crow y Dybbuk dieron los batacazos eliminando a Tuqu y Skarz, y Tink exhibió muy buen nivel contra Shair a pesar de perder, llevándose los aplausos. A priori, la primera ronda daba lugar al análisis: Crow pasaba de ser un desconocido a un rival difícil, Dybbuk prácticamente lo mismo, y Cacha estaba muy firme.

No hubo receso para pasar a cuartos de final. El Misio, al finalizar la última batalla de octavos, llamó enseguida a Cacha y Katra. El “vamos, Cacha” y “matalo, Cacha” a lo Coliseo Romano bajaban de la tribuna y contextualizaban una batalla completamente distinta que las de la ronda de octavos. Ahora se enfrentaban dos artistas con recorrido en el escenario, tablas y mucha ambición. La ronda, encima, decidía quién se quedaba definitivamente en casa y quién iba a tener su lugar asegurado, como mínimo, en el Último Hombre.

Ambos mostraban una gestualidad muy parecida: no iban a caminar el escenario y pretender superioridad o facilidad, sino que venían a comerse entre sí. Enfrentados cara a cara, ambos enfocarían la contienda desde la agresividad, jugando al mismo juego: el ganador de la batalla sería el más sangriento, el que más grande parezca frente a su oponente. Y a partir de eso es que Cacha, cuando soltaba un punchline, no reía o se agachaba como otras veces. Todo lo contrario: se ponía en puntas de pie  y miraba por encima a Katra. El marplatense recibía las líneas de su contrincante levantando los brazos, mirándolo con el mentón en alto. Ninguno se sentía inferior a su rival, pero lo respetaban lo suficiente como para batallar de igual a igual. Luego de una réplica fue Cacha quien pasó y Niceto se vino abajo: uno de los favoritos ya tenía algo asegurado.

Sin embargo, la batalla que reventó los cuartos de final fue Nacho vs Crow. Mientras el primero era el favorito, el otro era la sorpresa. Uno de los dos se quedaría sin nacional. Le tocó a Crow quedarse afuera, a pesar de ser uno de los que revolucionó el día con, quizás, uno de los flows más interesantes de la actual generación de freestylers argentinos. Pasa que en frente tenía a Nacho.

Y Nacho llegó a un nivel top hace más de un año. El de Morón es una autentica bestia en directo. Su puesta en escena tiene un potencial indescifrable y no se guardó ni un poco contra uno de los rookies que cautivó no sólo a los presentes, sino también a todos los espectadores que estaban enganchados al streaming. Después de que entre ambos saquen la mejor batalla del día, el campeón regional de 2017 pasó a semifinales.

Las semifinales siempre son la ronda más decisiva de una regional: el ganador ya se asegura su participación nacional, mientras que el perdedor queda atado a las circunstancias de la organización de cada regional. Los cruces hicieron que Cacha y Nacho, los dos mejores de la jornada, tuvieran que enfrentarse entre sí para decidir quien de los dos se convertiría en nacional de Red Bull. 

Uno, en general, siempre desea que quien más lo ambicione, se lo lleve. Algo así como que deseamos que, aquellos que trabajan desde abajo y sueñan con lo más alto, se les cumplan sus deseos. El asunto acá era el siguiente: los dos freestylers eran de claro nivel nacional, infravalorados y estaban dejando todo lo que estaba a su alcance para cumplir su objetivo. Dos artistas que iban a sacar todo su arsenal y agotarse con el fin de ser finalistas y asegurar su plaza.

Y Nacho ganó, luego de dos réplicas. Ambos terminaron exhaustos, habiendo dado su máximo nivel. El de Morón ya podía respirar tranquilo: su lugar en la Final Nacional estaba asegurado. Por el otro lado, un Cacha golpeado y cansado debía esperar al resultado de Klan vs Dybbuk para seguir vivo en la competencia. 

Dybbuk venció a Klan (clasificando así a la nacional), dando pie a la instantánea batalla por el tercer y cuarto puesto. Luego del batacazo recibido, Klan se vio otra vez derrotado y Cacha se aseguró su pasaje a la nacional. El campeón de las plazas argentinas se iría dejando un mensaje claro: “no me retiro una mierda”. 

La final, por su lado, la ganó Nacho. Otra vez Nacho. No cabe duda de que, en este momento, es uno de los freestylers que más energía dejan y transmiten arriba de un escenario, muy superior a su faceta en plaza. A pura puesta en escena, agresividad y contundencia, se plantó a pesar del desgaste evidente y superó a la sorpresa más grande del día. Dybbuk fue un autentico golpe en la mesa para las porras y apuestas y demostró que no será un rival fácil en la nacional. Nacho, Dybbuk y Cacha serían, entonces, los tres clasificados.

Una vez terminada la intensa regional, nos dispusimos a buscar a los freestylers. Con Cacha ya teníamos pautada la entrevista, mientras que Nacho iba a ser muy difícil de rescatar entre la oleada de fanáticos, que estiraban sus brazos y se abalanzaban al mejor estilo The Walking Dead. Durante esos minutos en la espera nos encontramos otra vez con Tomás Salto, todavía trabajando en el desalojamiento de Niceto. En medio del movimiento nos acercamos a saludarlo. En un contexto así, lo más común hubiese sido una respuesta automática y fugaz para con nosotros, pero nada más lejos de la realidad. El mismo tipo que había estado atrás de cada detalle durante más de 9 horas sin parar nos atendió con una sonrisa y paró la pelota para conversar un poco sobre el evento con nosotros. Luego de despedirnos pude ratificar lo que pensaba: la Batalla de los Gallos en Argentina nunca falla porque tiene a profesionales de lujo como su propio Atlas. Federico Stuart, Tomás y otros trabajadores en las sombras se encargan de que cada posibilidad esté cubierta, que cada detalle esté en su lugar.

Al salir pudimos encontrarnos con Nacho y Cacha, quienes luego de sacarse fotos con cada persona que se acercaba a abrazarlos y pedirles la codiciada imagen pudieron responder a mis preguntas. Mientras Nacho no cabía en si mismo de felicidad, Cacha se mostraba extremadamente motivado para la nacional. Dos entrevistas muy interesantes.

Buenos Aires, luego de dos crónicas, nos dejó un solo análisis posible: la nacional no tendrá una merma comparada al año pasado. Más bien, todo lo contrario: Papo mejorado, Cacha y Nacho más maduros, Dybbuk asentado como un rival difícil, Danyelus de regreso con la motivación que había perdido, Dozer con la regularidad de siempre y un “Último hombre” disputado. Encima, faltan el resto de regionales. Esto recién empieza.

 

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