UNA RED BULL QUÉ PUEDE CAMBIAR ALGO

Tras un año en el que el freestyle en español ha sufrido un descenso en cuanto a repercusión, la nacional de esta noche puede ser un punto de inflexión para el futuro de las batallas.

Por: @acarriog

La expansión que había tenido el freestyle en los últimos años tenía que frenar en algún momento. Si hace pocos meses se hablaba sobre el exceso de batallas de exhibición, estas ya han mostrado sus consecuencias. Enfrentamientos repetitivos, insustanciales y, pese a tener gran nivel, mécanicos y para nada novedosos. Los recursos, igual que las palabras, no son infinitos, y mucho menos a la hora de improvisar. Pero Red Bull es un escenario único, donde todo puede ser distinto.

No fue así en el caso de Argentina, en el que su falta de plantel y fondo de armario quedó más que demostrado en una triste final nacional. O en México, país en el que si no participan sus grandes nombres históricos no parece haber mucho que sacar a nivel internacional. Chile es siempre un caso a parte, con sus campeones alejados del esquema ingenio-punch que suele presentar Red Bull, pero Pepe Grillo tampoco es un gran soplo de aire fresco. Las grandes potencias que han llevado el peso del freestyle en los últimos años parecen estar flaqueando, y España debe dar un paso al frente.

Segundo sold-uot consecutivo en Wizink Center

Pocos o ningún país tiene una élite con tantos nombres. Más allá de Chuty, Skone o Arkano hay una gran lista de freestylers capaces de optar a una internacional. La FMS dejó eso muy claro en 2017, poniendo a Blon, Zasko, BTA y hasta a Errecé o Hander en un gran nivel de exposición. Pero tras una buena temporada, las últimas jornadas mostraron un gran problema con la repetición y la falta de recursos nuevos. Un exceso de técnicas y de ideas reusadas que opacan un gran trabajo por parte de los MC’s y de Urban, y que hacen que las batallas de casi media hora empiecen a tener poco o nada que ver con un enfrentamiento tenso.

Es por ello que esta Red Bull es una gran oportunidad. Más allá de la FMS, hay nombres que pueden dar un golpe sobre la mesa. Con más o menos años a la espalda, los Sweetpain, Tirpa, Walls y hasta Bnet o Robledo, pueden ser un soplo de aire fresco. Sobretodo en el caso de Sweet, Tirpa y Bnet, tres estilos distintos a lo que España suele mostrar al exterior.

A pesar de su año fuera de Red Bull, SweetPain llega como favorito.

Si es por frescura y diferencia, está claro que Tirpa y hasta Bnet tienen una oportunidad inmejorable. Ambos contaban con poca visibilidad dentro del entorno del público de Red Bull (el primero era un auténtico desconocido), y no siguen el esquema clásico de los campeones españoles. Además el campeón de la regional valenciana ha sido capaz de replicar su demostración de ingenio y habilidades en algunas batallas callejeras en los últimos meses, y si no es por la presión del WiZink, puede llegar lejos.

Walls ya sabe lo que es caer nada más entrar. El murciano se llevó un chasco en 2017 que se solucionó al llevarse el título en BDM y sobretodo, al completar ese bicampeonato regional en Barcelona. Y por si quedaba alguna duda de su talento, ha conseguido adaptartse a una velocidad vertiginosa al formato FMS. En cuanto a frescura, es cierto que sigue más de cerca el patrón habitual español, pero que ha adaptado muchos recursos y skills que embellecen y mejoran la calidad del punch final.

Unas skills e ingenio posiblemente superadas por Sweetpain. El campeón de la regional de Sevilla cuenta ya con cierto bagaje en cuanto a Red Bull se refiere, pero se expone a su problema de dicción. El público de Red Bull, que suele preferir un contenido más simple y contundente, puede no ser el mejor expositor para él, al igual que para Tirpa o Bnet. Una clara demostración de ello es el subcampeonato de Force en 2017. Su conexión con el Wizink lo llevó a la final, y este año podría repetir éxito.

El año pasado, Force sorprendió a cada espectador del Wizink Center.

Pero Force ya no cuenta con el factor sorpresa, imprescindible para su segundo puesto en la pasada nacional. Al igual que Mowlihawk, y Kensuke si se desmarca de ese papel tan sobreactuado de sus últimas apariciones, cuenta con el apoyo del público, que cobra especial valor en las decisiones en Red Bull. La llegada de Mowli a la nacional, más allá de su cuadrante en la regional, es una muestra de la diferencia entre la competición más importante a nivel internacional y el resto.

Una diferencia que no favorece a MC’s como Elekipo, es que pese a su rapeo y estilo contundente y serio, no se ha visto beneficiado en ninguna edición. Por último quedan Eude y Botta, que parten como una incógnita. El primero debido a su falta de actividad, que se notó en Barcelona, pero con unas tablas y gracia que le valieron para conseguir el tercer puesto. Y por lo que se refiere al campeón de La Última Oportunidad, todo depende de como afronte el día. Si está como en la regional, puede ser una de las sorpesas de la noche. De no estar enchufado, podría pasar desapercibido en la nacional.

Red Bull no puede permitirse repetir los fracasos de Argentina o México. Está claro que 2018 es un año de cambio, un punto de inflexión en las batallas. Bastante lejos quedan ya los millones de reproducciones en el Quinto Escalón o el gran boom de las exhibiciones. Es hora de sacar nuevos referentes, nuevas voces. España tiene cantera para sacar un nuevo gran nombre.

Pese a la profesionalización que trajo la FMS, la liga es en parte responsable de ese estancamiento que sufre el freestyle español actualmente. La Red Bull puede beneficiarla directamente. Puede ser forma de puntos del ranking de ascenso para esos nuevos MC’s, o en confianza y fuerza en alguno de sus participantes. Pero es necesario que está nacional tenga un significado, que cambie algo, que no se repita el esquema del resto de potencias latinas ni del típico campeón español. Habrá que ver si las enrevesadas temáticas y rondas permitirán que esta nacional tenga un gran peso en la historia de las batallas.

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