PANGEA: EL DÍA EN EL QUE TODO CAMBIÓ PARA SEGUIR COMO SIEMPRE – PARTE DOS

PANGEA: EL DÍA EN EL QUE TODO CAMBIÓ PARA SEGUIR COMO SIEMPRE – PARTE DOS

Quizás nunca antes el público había interrumpido e influenciado por igual, quizás Cacha y Dominic tuvieron que esperar a juntarse para encontrar lo que nunca consiguieron por separado o quizás la expectación despertada por la pareja de los mejores de la historia superaba la realidad… quizás todo cambió desde Pangea o quizás solo fue un día más en el freestyle.

Por: @davidtimon_

Parte 1

Las semis gozaron de instrumentales en vivo. Una ronda de acoplamiento libre de 80 segundos por pareja y una segunda ronda a 4×4 con personajes contrapuestos, bajo el beat a doble tempo de los músicos. Dominic-Cacha y Walls-Skone se disputaban el primer puesto en la final. En este punto, debido al hecho de que la primera ronda girara en torno a la capacidad de acoplarse a una base en directo (que no dejó indiferente a nadie), los españoles iniciaron en desventaja, puesto que los que rapeaban en el segundo turno tenían la opción de, primero, escuchar la base durante la intervención de sus rivales y, segundo, poder responder a lo expuesto por ellos. En resumen, el que arrancaba la ronda lo hacía con un notable hándicap, algo incomprensible en un evento de las dimensiones de Pangea.

Acabó la primera ronda y los acordes de “Ternera podrida” ya resonaban en el Pepsi. El objetivo no era otro que elegir uno de los personajes y meterse en el papel. Walls y Skone entendieron mucho mejor el propósito de las temáticas, supieron atacar con coherencia y ceñirse al tema. Este esfuerzo se vio poco recompensado cuando vieron que una rima sobre Bisbal y Maluma (recordemos que las temáticas eran “David y Goliath vs Jekyll y Mr. Hide”) ensordecía el estadio, hacía estallar la batalla y enmudecía sus micrófonos. “Eso no ha tenido que ver con la temática”, se oía a Walls entre el clamor del público.  Los jurados eran los únicos con la capacidad para ponderar la realidad de la batalla y hacer justicia con su veredicto: dos votos para cada equipo más el de Eude, que fue el único que advirtió una réplica. En ella, a Cacha le faltó tiempo para que su primera buena respuesta impidiera, una vez más, rapear a Skone. “Sigue con ellos (público), que te hagan los coros, no es la primera vez que gano a un pueblo entero solo”, cerró la batalla Skone, sentenciándola y evidenciando la autoridad que tiene sobre este espéctaculo. El jurado, en cambio, prefirió seguir dando importancia al ruido (a pesar de llevar cascos para escuchar directamente los micros) y optó por una réplica más.

Esta, que sería a 8×8, arrancó con un Walls rapeando frente al silencio y un Dominic repitiendo la jugada: omitió las entradas de Walls a la base y empezó respondiendo a una frase que Skone soltó en su réplica. Por supuesto, paró la batalla. Ataques repensados que contrastan con los estímulos del freestyle instantáneo, pues el patrón inmediatamente posterior del mexicano acabó con un incoherente “te sentías un rey, un pulo, te sentías el cabrón y ya te paré muy chulo”. La batalla siguió el guión escrito por el público, que frenó al murciano cada vez que se disponía a rapear. A pesar de ello, pudo enseñar a Dominic que la coherencia total momentánea existe más allá de Chuty y Aczino y no solo pensando en los entretiempos: “mira te digo una cosa, pedazo de gualtrapa, tú no vienes a España ni aunque seas azafata… ay, creo que tengo que corregir. Ese trabajo no es el más indicado para ti”. Sonó el tiempo y los votos para Dominic se alzaron como las manos del público con cada una de sus líneas… menos el de Eude que votó por Walls. La pareja española se quedaba fuera de la final constatando algo que Skone lleva años denunciando: la imperante necesidad de reeducar al público antes de que se polarice hasta un punto de no retorno, en tanto que tienen una influencia absoluta en el desarrollo y resultado de las batallas. Solo sería un anticipo de lo que estaba por llegar.

Antes, Chuty y Aczino tendrían que pasar por encima de Blon y un desatado Bnet. La flexibilidad de los favoritos en la primera ronda, que recordemos se basaba en ceñirse al beat (y que, de nuevo, puso en ventaja a los segundos en rapear, en este caso, Chuty y Aczino), y el enorme contraste tanto en la compenetración como en la versatilidad sobre el escenario terminaron de decantar el resultado. Saltándose sílabas para que las rellenara su compañero, como ejemplo entre las muchas técnicas conjuntas que ejecutaron, Aczino y Chuty completaron un ejercicio vistoso y colorista como no se había visto hasta entonces, tanto incluso que también hizo estallar al público, aunque ellos nunca dejaron que los gritos eclipsaran su rapeo y siguieron haciéndolo entre el clamor popular. El mensaje era tan claro como paradójico: “estamos aquí para haceros disfrutar, pero si disfrutáis tan alto y tan fuerte que no nos dejáis rapear terminaréis por no poder disfrutar”.

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En el 4×4, con las guitarras que llevaron a Invert a ser campeón nacional en Cádiz allá por 2014 sonando de fondo, Blon se deshinchó y Bnet se quedó solo ante el peligro para dejar una conclusión más que evidente y de la que pocos pueden presumir a lo largo de la historia: podía plantarse y mirar a Chuty y Aczino cara a cara, en igualdad de condiciones. Podría llegar a ser tan bueno como ellos. Pero todavía sigue siendo su momento.

Antes de la final, las dos parejas de españoles tuvieron tiempo de simular una jornada cualquiera en su país luchando por el bronce en el tercer y cuarto puesto, demostrando que, hoy por hoy, España es el máximo exponente de freestyle en cuanto a nivel se refiere. Por cierto, se lo llevaron Skone y Walls.

Llegó la final. Chuty y Aczino frente a Cacha y Dominic. Los mejores contra el “Team Tongo”. Tres rondas. La primera, un minuto y medio sobre un beat de acoplamiento con temáticas diferentes para cada pareja. Empezaron el dúo compuesto por el mexicano y el español rapeando sobre el tema “te despiertas en el periodo jurásico”. Lo hicieron en la línea de todo el evento aunque con un punto menos de capacidad de sorprender al espectador. Por su parte, Cacha y Dominic, se sirvieron de “en 90 segundos cae un meteorito” para formular de inicio potentes ataques, hilados en equipo, con la temática con la que además pudieron responder a lo que sus rivales habían dicho antes. Y, por supuesto, todo ello acompañado de los rutinarios parones del público.

Segunda ronda. 120 segundos libres en formato 4×4 a doble tempo en los que Chuty y Aczino entraron con todo. Respondieron a las frases de los meteoritos y, sí, también pararon la batalla en dos ocasiones consecutivas. Pero Cacha y Dominic, que lo utilizaban como parte de su repertorio, apenas se vieron afectados por ello. No así Aczino, que no tardó en resignarse por completo ante el siguiente parón: “a mí también me vale verga, por favor, esa rima ni siquiera es buena mierda. ¡Callénse ya! (al público), para que escuchen, observa. Vamos a darle el avión (a Dominic), para que lo pierda”. La batalla había cambiado por completo y había adquirido una dinámica imparable. Mau “el Aczino”, el freestyler más importante de Latinoamérica, estaba rapeando contra su público, además de contra Dominic, mientras que Chuty hacía sonar su doble tempo por encima de los gritos de los allí presentes, con Cacha dándole las réplicas.

Tercera ronda, sobre un “beat clásico”. 3 minutos a 4×4 libre. Empezó igualada, con Chuty y Aczino desconectados, aunque la bajada de ritmo el mexicano se la tomó como un descanso que aprovechó para acordarse de Wos (“mejor dile a tu campeón que se deje de esconder”, le dijo a Cacha). Nada más lejos de la realidad, porque a medida que la batalla avanzaba y el “Team Tongo” iba acumulando parones del público, Aczino y Chuty siguieron alejándose por la imposibilidad de responder, tanto que incluso tuvieron fallos de entendimiento a la hora rapear juntos y trabadas impropias. Esto retrató una señal de debilidad nada relacionada con el desarrollo de la batalla y sí con el hecho que hizo que sus rivales se crecieran, llevados en volandas por el público, hasta alcanzar la réplica.

La primera réplica siguió un mismo patrón en su inicio: ataque de Dominic, parón del público, respuesta al instante de Chuty, parón del público. Y vuelta a empezar, con un nuevo punch de Dominic, que poco o nada tenía que ver con lo expuesto anteriormente y que hicieron que el final de la ronda acusara un notable bajón de nivel. Segunda y, a priori, última réplica. Y decimos a priori porque, a pesar de que no se podía votar réplica, así la votaron. Aczino y Cacha volvieron a dejar un enfrentamiento de lo más igualado. Cortésmente, y en vista de que sus compañeros habían sido las estrellas de sus respectivos equipos durante toda la noche, decidieron cederles la papeleta final a ellos dando paso a esa réplica que estaba al margen de las normas.

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Ahora sí, última réplica. Acapella, Chuty y Dominic volvieron a escena para terminar de situar al público en el centro del debate. Empezó Dominic y, en su turno de respuesta, Chuty solo tuvo tiempo de armar su primera barra antes de que los silbidos del público resonaran en el estadio. Con Misionero llamando al respeto y la grada de competidores en pie pidiendo silencio, el de Entrevías reanudó su marcha y las sílabas se le atropellaron antes de llegar al punch. Dominic se mantuvo firme y, de nuevo, cuando Chuty fue a responder, los pitos desarmaron su discurso. El mexicano siguió ampliando su ventaja hasta que, en su turno para terminar, Chuty cogió todos sus recursos y armó un patrón de los que ganan competiciones, preguntando al público para luego responderle a las 18.000 personas allí presentes, con extrema coherencia y con un apego a la realidad insultante: “¿y este es el que queréis que en vuestro país sea el primero? (se dirige al público señalando a Dominic) ¿Sí? (“sí”, clama casi al unísono el público durante, recordemos, un formato acapella). Pues competiciones fuera de México vais a ganar cero. Yo no te tengo miedo y eso no lo exagero. El único mexicano de mi nivel hoy lo traje de compañero (señala a Mau)”. Chuty lanzó una de esas rimas que cambian todo… pero nada cambió en el día destinado a que todo cambiase.

El “Team Tongo” nació y murió con horas de diferencia. Se unieron para restaurar la “justicia”, como dijo Dominic, llegaron a tumbar a los más grandes de la historia en la final de Pangea y se ganaron el derecho a no ser percibidos como competidores a los que les perjudicaron resultados inmerecidos. Ahora, por fin, están al otro lado. Y lo hicieron, precisamente, en el evento que ha posicionado al público en el centro del debate, haciendo preguntarse a aficionados de todo el mundo cuál hubiera sido el resultado de no ser por sus intervenciones.

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La concepción de Chuty y Aczino en el imaginario colectivo como algo inalcanzable ha permitido a las batallas llegar a extremos que llegan incluso a quebrar las estructuras lógicas de la competición, pensando que podrán sobreponerse a faltas de respeto (silbidos o botellazos) y que la única manera de “igualar” la batalla es inclinarse por completo con cuales quieran que sean sus rivales. La representativa metáfora de la final, con Chuty y Aczino compitiendo contra el público, lanzándoles respuestas y mandándoles callar dibuja una imagen muy fiel de la deriva que tomarán las batallas si el público no se sumerge en un proceso de autoreflexión, moderación y paciencia. Y en este punto, caben dos corrientes de pensamiento. La primera, encabezada por Pime, organizador del evento, que pocas horas después de su finalización advirtió un punto de inflexión: “el público, que es lo que más nos importa, está destruyendo lo que tanto nos costó construir”. Así se despedía del circuito en sus redes sociales, mientras que, por esta misma vía, Chuty, probablemente el gran perjudicado y quien más acusó el comportamiento de los mexicanos, aprovechaba para dejar lugar a la normalización de la situación, llamando a la crítica, pero no haciendo una generalización de algo puntual, como entiende que fue lo ocurrido en el Pepsi Center.

Los más grandes de la historia entienden que casos como este forman parte de un proceso de crecimiento común en el que los errores tienen cabida solo si se localizan, se interiorizan y se superan. El siguiente paso solo está en sus manos, público, aficionados y jurados de todo el mundo. Y, tú, ¿hacia dónde quieres que evolucione el freestyle?

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