El freestyle completa un año más desde su particular boom con un balance bastante positivo en comparación a las expectativas.

Por: @acarriog

Tras la sobreexplotación que habían sufrido las batallas a finales de 2017, y tras la perdida del Quinto Escalón, uno de los pilares fundamentales de que el freestyle creciera de forma exponencial, 2018 no auguraba unos buenos resultados. Lo que el pasado curso había dejado era histórico: Aczino haciendo todavía más grande su leyenda, la llegada de la FMS y con ello la profesionalización auténtica de la disciplina, o la caída de referentes y posible regeneración que traían Wos o Walls debajo del brazo. Un año para enmarcar.

Pero esa onda expansiva trajo consigo un exceso de competiciones, que se vió reflejado a inicios del 2018. Las exhibiciones quemaron totalmente los recursos de muchos MC’s. Blon y BTA son el caso perfecto. Hasta 6 veces se habían enfrentado ya antes de su batalla en FMS. Un condicionante que, evidentemente, quemaba cualquier posibilidad de generar expectativa real. Y esto ha seguido pasando este año. La FMS de España es el claro ejemplo de ello, hay pocos momentos realmente especiales y distintos al resto. Aun así la competición de Urban Roosters sigue vendiendo entradas como si nada, y captando nuevo público.

Los malagueños se enfrentaron en junio, con victoria -tras una réplica- para BTA.

¿Cómo lo hizo Urban Roosters? Siguiendo el mismo patrón que siguió este año a nivel global. Una de cal, y otra de arena. Repetición y renovación. La FMS España sigue ahí. Pero más allá de eso, se creó la de Argentina. Y lo que parecía un error (y más viendo la poca continuidad que parecía tener el freestyle tras la explosión de Duki y el bajo nivel de Red Bull) acabó siendo el acierto más grande a nivel organizativo del año. Sold out en prácticamente todas las jornadas, y el “destino” quiso que en el último evento se vieran las caras Wos y Papo. A eso se le llama jugar bien tus cartas.

Y ese esquema de error/acierto lo ha seguido también Red Bull. La competición por excelencia parecía un poco quemada tras los fallos de las internacionales de 2016 y 2017. Conflictos en relación a los jurados, unos formatos totalmente decepcionantes, y un grave problema con la localía que no parece tener una solución cerca. Pero claro, en Red Bull también saben jugar sus cartas. Tirpa y Bnet son el claro ejemplo. Un completo desconocido llevándose el oro en la regional, y el reserva que salió como campeón. Lo que no acabó de funcionar con Walls, este año si que fue un éxito.

BNET, el campeón, dejó a Walls en las puertas de la final. 

Una victoria organizativa a la que se sumaron muchos otros MC’s, y que quedó claro en la internacional. Si la ausencia de grandes nombres de 2018 hubiera pasado en años anteriores, el evento del Club Hípico no habría generado tantas expectativas. Pero la renovación de caras, protagonizada por el propio Bnet, pero con escuderos destacados como Letra, KDT o Jaze, llevaron a Red Bull a un terreno muy favorable. Urban se encargó de expandir y asegurar el público, y Batalla De Los Gallos regeneró la posible élite.

Seguramente estas últimas líneas son lo más destacable del año. Bueno, y la God Level 3vs3, la mejor competición de 2018. El resto, es pasable. Con sus puntos fuertes, como que el freestyle está creciendo y estableciéndose (ahora sí de verdad) en países que antes parecían “carnaza” de una internacional. Pero evidentemente con muchos puntos flojos. Exceso de grandes batallas (el Chuty vs Aczino de BDM Deluxe es el claro ejemplo de desgaste de lo que tendría que ser la mejor batalla posible), cancelación de grandes eventos como Copa Camet Internacional, pero sobretodo la descarada repetición de recursos absurdos.

Force no es el culpable de nada, pero es "el ejemplo de". O Replik, claro. Dos formas de rapear muy distintas que desatan la misma reacción en un público que podría evolucionar. Es 2018. El relleno por el relleno ya está muy cansado, pero es que las técnicas por las técnicas también. La agresividad y la complejidad mal entendida. El caso del español no es tan preocupante, pues un posible descenso en FMS le puede permitir reflexionar sobre porqué su estilo no cabe dentro de la nueva generación. Ahora, el de Replik es más difícil de solucionar, ya que no existe una regeneración clara que le acompañe en Argentina.

El freestyle debe seguir mejorando. Lo que parecía un año de transición ha acabado sacando a la palestra a nuevos talentos que dan más brillo al futuro. Existe la posibilidad que los nuevos MC’s, tal y como está demostrando la DEM, se fijen en referentes que van más allá del relleno más punchline. Puede ser que lo ocurrido con los casos de Bnet o Letra permita que la nueva generación apueste cada más por un estilo con sentido. Que sea una renovación de verdad, y no voces distintas con esquemas iguales. La posibilidad está ahí, habrá que ver si se aprovecha de verdad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.